Carabineros de Chile Con Lágrimas En Los Ojos tras confirmar que Postulaciones a Carabineros han caído en un 86% en el último año

Carabineros de Chile Con Lágrimas En Los Ojos tras confirmar que Postulaciones a Carabineros han caído en un 86% en el último año

En los últimos 10 años, en promedio, 15.341 jóvenes postulaban anualmente a la escuela de suboficiales. Este año -a casi tres meses del cierre de las inscripciones-, 2.154 han participado del proceso. Misma tendencia se repite en la entidad que forma a oficiales: entre 2010 y 2020, 2.137 personas, en promedio, mostraban interés en ser uniformados. Sin embargo, en 2021 no son más de 380 aspirantes. El “déficit” es una preocupación, tanto en el alto mando como en el gobierno.
 

La Escuela de Formación de Carabineros (Escar), ubicada en la comuna de Cerrillos, cuenta con canchas, gimnasios, una recepción amplia, cuadros, retratos de todos los generales directores que han pasado por la institución, y ahora, un espacio definido para las clases presenciales. Las condiciones para formarse, a la vista, están más que acordes. Pero, al parecer, faltan interesados en pasar por esos pasillos.

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Lo que ocurre en la Escar (recinto donde se forman suboficiales) se repite a 20 kilómetros de allí. En Providencia, en la Escuela de Carabineros del General Carlos Ibáñez del Campos, también cuentan con instalaciones amplias, museos, lugares de esparcimiento y amplios salones para realizar charlas y conferencias. Pero lo mismo que en Cerrillos: faltan aspirantes.

Así lo revela la estadística relacionada a las postulaciones a ambas escuelas de Carabineros. La Tercera accedió, vía Ley de Transparencia, a la cantidad de personas que se han inscrito en el proceso de selección de la policía uniformada entre 2010 y 2021.

A la Escuela de Formación, en promedio, durante los últimos 10 años, las postulaciones alcanzaron los 15.341 inscritos
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Para este 2021, en tanto, a casi tres meses de cerrarse el proceso de selección (vence en septiembre), los interesados no superan los 2.154. Hasta ahora, la baja es de un 86% menos que el promedio de la última década. Pero no ha puesto en riesgo el número de egresos que la institución requiere anualmente.

El peak de postulaciones fue en 2015, con 18.871. Después vinieron cuatro años en “caída libre”: cerca de 17 mil interesados en 2016, 15.900 en 2017, 15.550 en 2018, 12.847 en 2019, y solo 5.554 postulaciones en 2020. La baja coincide con los casos de corrupción de los que ha sido blanco Carabineros, acusaciones de montaje y los cuestionamientos al uso de la fuerza por parte de la policía tras el estallido social de octubre de 2019.

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Pese a estos episodios, al interior de Carabineros tienen un diagnóstico distinto del porqué la baja en estas matrículas. Para el coronel Gonzalo Araya, jefe del Departamento de Reclutamiento y Selección, “dicha disminución en las postulaciones se debe a varios factores, entre ellos a la contingencia que ha vivido Chile en los últimos años, la cual ha golpeado fuertemente a todas las instituciones públicas, incluido Carabineros. Por otra parte, la disminución en la cifra de postulantes se debe a los tiempos difíciles que hemos vivido en torno a las cuarentenas, por el tema del Covid”. Araya explicó que se dispusieron campañas de captación por redes sociales y se están entregando facilidades para las inscripciones online.

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Los hitos que marcaron la baja
Los últimos cuatro años de la policía uniformada no fueron los mejores. En marzo de 2017 estalló el millonario fraude institucional, donde oficiales del escalafón de Intendencia idearon un plan para sacar cerca de $ 28 mil millones de los fondos públicos. Más tarde se descubrió que oficiales de Orden Público, incluso un exgeneral director de Carabineros, Eduardo Gordon, participaron del uso irregular de los gastos de representación.

El 2018 no fue mejor. En enero de ese año el Ministerio Público abrió una investigación por la falsificación de pruebas para obtener la detención de 11 comuneros mapuches por su supuesto vínculo en distintos atentados en la zona, en lo que se denominó Operación Huracán. A eso se sumó, en noviembre de ese mismo año, el asesinato al joven mapuche Camilo Catrillanca, el que estuvo marcado por un procedimiento en el que personal del Grupo de Operaciones Policiales Especiales (Gope) ocultó cámaras, destruyó pruebas y urdió un plan en el que mintieron, sosteniendo que había existido un enfrentamiento con la víctima.

Al año siguiente, que parecía un momento para sacudirse de las heridas, en el que incluso se nombró a un nuevo general director, Mario Rozas, se produjo el estallido social. El 18 de octubre comenzaron las protestas en Santiago y luego se extendieron a todo Chile, y a poco andar se evidenciaron problemas en los protocolos adoptados para reprimir los desmanes. La institución fue cuestionada incluso por organismos internacionales y la fiscalía abrió investigaciones en contra de uniformados por violaciones a los derechos humanos. La unidad de Fuerzas Especiales terminó desmantelada (hoy se llama Control de Orden Público).

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En 2020, en tanto, siguieron las protestas, hasta marzo, mes en que llegó la pandemia. Carabineros intentó levantar la cabeza, pero llegó otro mazazo: la salida forzada del general Rozas, en noviembre, luego de que dos funcionarios dispararan contra niños en un centro del Sename, en Talcahuano. En los últimos cinco años ha habido cuatro generales directores, un hecho inédito en la historia de la policía uniformada y que tendría relación con la crisis vocacional que refleja la falta de interés por ingresar a ésta.

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En el gobierno están al tanto del problema. Si bien lo atribuyen, en buena parte, a las críticas por el actuar de la policía uniformada, desde La Moneda explican que existe un “fenómeno global” de desconfianza hacia las policías a nivel mundial. De hecho, esta semana, el diario español El Confidencial reveló que un 20% de los policías de Seattle han desertado, tras la muerte de George Floyd , el 25 de mayo del año pasado.

El subsecretario del Interior, Juan Francisco Galli, explicó que “estamos trabajando en el proyecto de ley que reforma la carrera policial para poder mejorar este proceso y darle un horizonte concreto. Pero, además, esto tiene que ir de la mano con la legitimidad social de la ciudadanía hacia la labor de Carabineros, donde se valore su trabajo en la prevención de los peligros a los que está expuesto el ciudadano. Se tiene que avanzar en ambos sentidos”.

Además, desde el Ejecutivo indicaron que cada vez más, este desinterés se va transformando en un problema de largo plazo. Ello, pues actualmente los jóvenes tienen otros intereses y posibilidades mejores que ser policía, donde, explicaron, no hay riesgos a la integridad física.


fuente:
https://www.latercera.com/l