"Gracias a Como no aislamos a los primeros 400 infectados en Chile, al final terminamos aislando a siete millones": Experta categórica

"Gracias a Como no aislamos a los primeros 400 infectados en Chile, al final terminamos aislando a siete millones": Experta categórica

"No se usó la racionalidad para controlar a los infecciosos", afirmó la académica de la UC, Catterina Ferreccio. Al final, "eso nos obligó a una medida que ha causado a un daño que va a durar mucho", agregó en referencia al confinamiento nacional que ya cumple un año. La especialista hizo los planteamientos en el marco de una charla del festival de ciencia Puerto de Ideas, que concluye este domingo.

La médica salubrista chilena Catterina Ferreccio señaló este sábado que una de las lecciones de la pandemia es la necesidad de aislar y trazar a los primeros infectados de una enfermedad, algo que no ocurrió en marzo de 2020 con el coronavirus.

"Si aíslas a los infecciosos, no aíslas a los sanos", señaló la profesora titular de la UC y subdirectora del Centro Avanzado de Enfermedades Crónicas (ACCDiS).

"Como no los aislamos a los (primeros) 400 (infectados), al final aislamos a siete millones. No se usó la racionalidad para controlar a los infecciosos". En retrospectiva, "eso nos obligó a una medida que ha causado a un daño que va a durar mucho", agregó en referencia al confinamiento nacional que ya cumple un año.

Ferreccio realizó las declaraciones durante la charla "Latinoamérica frente a la pandemia: ¿Llegó la hora de la ciencia local?", en el marco del festival científico Puerto de Ideas, que se desarrolla hasta este domingo de manera online, donde compartió con el virólogo uruguayo Gonzalo Moratorio en un espacio conducido por la periodista Soledad Onetto.

Fortalezas y aprendizajes
La especialista comenzó destacando las fortalezas y aprendizajes de la pandemia en Chile. Uno de ellos ha sido, a su juicio, el diálogo entre los científicos y las autoridades para enfrentar la emergencia sanitaria, en un país que "no está acostumbrado a tomar decisiones de salud pública en base al conocimiento". De hecho, a su juicio, la ciencia sólo es uno de los elementos a considerar, "y se va perdiendo la efectividad de las decisiones".

"Ese diálogo partió muy débil. Ha ido mejorando, ha ayudado es que el Ministerio de Salud haya invitado a investigadores. Se ha abierto un diálogo, que parte por conocerse", afirmó, al tiempo que pidió que no se pierda en el futuro la relación entre la ciencia y los gestores de la salud pública.

También celebró la colaboración del recién nacido Ministerio de Ciencias, que fungió como "puente" entre los investigadores y las autoridades. "La pandemia ha acercado a científicos y políticos. Hay cercanía, pero tiene sus tensiones", admitió.

Moratorio, por su parte, habló de "fracaso político y no científico", y señaló que esa sinergia entre salud pública y ciencia "llegó para quedarse, para enfrentar un mundo donde estos eventos van a ser cada vez más frecuentes por el cambio climático", y que de ella incluso depende que en el futuro volvamos a la "vieja normalidad".

El uruguayo además señaló que la pandemia ha sido una oportunidad para dar más relevancia a la ciencia.

"Antes los niños comentaban sobre futbolistas, hoy sobre los científicos. El impacto de los científicos es para hacer todo más sustentable, en medio ambiente, en energía renovable. Hay que repensar el desarrollo a nivel industrial. Que haya políticas que hagan a las grandes compañías a invertir para hacer sus productos más sustentables. Hay que promover políticas de inserción en todos los campos, apostando a capitales públicos y privados", dijo.

"Los países ricos no invierten más en ciencia porque son ricos, sino porque en algún momento tomaron la decisión de invertir en ciencia en la matriz productiva, como Escandinavia o Corea del Sur", agregó, y aseguró que esa decisión, tomada en los años 70, redunda hoy en su desarrollo económico superior.


Manejo en América latina
Al ser consultados sobre el manejo de la pandemia a nivel latinoamericano, Moratorio dijo creer "que no lo hemos hecho bien".

"Nos convertimos en epicentro de la pandemia. Al ser los últimos golpeados geográficamente podríamos haber tomado la información de países como Italia para prever y evitar un destino de saturación de UCI, y llegar al punto de tener que elegir quien vive y quien muere", que fue lo que finalmente ocurrió.

Aunque admitió que "existen manejos y manejos", con extremos como Brasil, insistió en que "podríamos haber hecho las cosas mejor".

Ferreccio destacó que en el caso chileno hubo algunos hechos positivos.

Específicamente, indicó que el presidente Sebastián Piñera "ha estado a caballo del tema, liderando, escuchando y gestionando lo que alcanza a hacer. Eso es importante porque se le da una máxima relevancia al problema. Ha sido ágil en gestionar las Ucis, los ventiladores y las vacunas. Eso nos permite tener mucha gente vacunada. Eso no lo podemos negar".


Debilidades del caso chileno
Sin embargo, dijo que el lado negativo ha sido la salud pública.

"Fue un área que no fue escuchada. Pudimos haber sido como Australia o Vietnam, porque nuestras fronteras son controlables. Los primeros 400 casos de marzo venían en Europa o Estados Unidos. Lo que debimos haber hecho era aislarlos para que no difundieran en su entorno. Eso no se hizo porque había una visión de responder con los hospitales. Eso hizo que se difundiera la infección", lamentó.

"Nosotros teníamos terror de la contaminación del oriente (de la capital) al resto de la ciudad, y así fue. Sentimos que la epidemiología no fue escuchada, todo el mundo contaba los ventiladores. Eso podríamos haberlo hecho mejor. Hoy las variantes funcionan como otra pandemia. Ahora se está haciendo mejor con examen en el aeropuerto, etc", aunque no parece ser suficiente en cuanto a trazabilidad.

Indicó que hoy la trazabilidad es de dos personas, pero en 48 horas un infectado puede tener 30 o 40 contactos, y que faltan recursos para parar la transmisión. Además "el invierno es una amenaza, porque vamos a cerrar las ventanas de los buses", dijo, en alusión a que los espacios cerrados aumentan las chances de contagio.

La especialista puso la esperanza en el test de antígenos en la salud primaria, para saber si una persona tiene el virus, incluso con la saliva. El resultado se tiene en 30 minutos y su trazabilidad "es mucho mejor que llamar 3 ó 4 días después. Tengo mucha esperanza con el test de antígeno".

Otra debilidad, a su juicio, ha sido la comunicación de riesgo hacia la población, "el por qué, cuándo, cómo, para que la gente entienda qué está pasando. La comunicación de riesgo es una deuda. Ojalá lo podamos arreglar en lo que queda".

Moratorio añadió que "esta pandemia nos obliga a desarrollar una vigilancia molecular, saber qué está circulando, dónde, cómo ingresa, poder leer las instrucciones genéticas de cada virus, para descubrir nuevas variantes y sus diferencias", al recordar que antes de la pandemia volaban un millón de pasajeros por día por el globo.

Hay que "repensar los sistemas de salud, en la intercomunicación, la rapidez de alerta, comunicación, para hacer estudios y evaluar las medidas. ¿Cuál es su acción frente a la respuesta inmune, la vacuna, su estadía en un individuo? Hay muchas preguntas".

El caso uruguayo
En la ocasión, Moratorio además fue consultado por el caso de Uruguay, que al inicio pareció ser un caso de éxito, pero cuyos índices han empeorado en el último tiempo.

Al principio "se lograron cosas buenas, como proveer PCR gratis en todo el país y el cierre de frontera", así como un alineamiento entre los científicos y los políticos.

Sin embargo, ese mismo alineamiento luego "comenzó a flaquear, porque fuimos víctimas de nuestro propio éxito. Se cantó victoria antes de tiempo".

"Las vacunas no son el término de la pandemia de la noche a la mañana, porque las olas de contagios pueden complicar esos procesos. Uruguay nunca tuvo un confinamiento estricto, siempre hubo libertad, sólo se reguló tiempo de apertura de actividad comercial".

Dijo también que al principio hubo pocos contagios, y que en noviembre eran 900 casos por millón: no había ni 3.000 casos.

"Hubo una falsa sensación de éxito. Hoy estamos en el podio en la vacunación modelo, con 26% de los vacunados y un descenso (del mal) en el personal de salud. Es un balance delicado y difícil".

Sin embargo, destacó que el confinamiento impacta a los más pobres, "porque a otros les fue muy bien".

"Los estados no deben temer endeudarse y apoyar a los vulnerables, como los informales que salen a ganar el peso día a día. Además el aislamiento tiene un costo sicológico muy grande. Van a ser muy importantes los estudios para entender los impactos en la educación, la crianza".

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