¿Por Qué  llora mi bebé? Aquí te lo digo y qué hacer

¿Por Qué llora mi bebé? Aquí te lo digo y qué hacer

Te ayudamos a identificar las causas más comunes del llanto para calmar las necesidades de tu bebé, y reconocer los signos que pueden indicar que detrás de sus lloros hay un problema de salud.

El llanto en el recién nacido y lactante de pocos meses de vida es uno de los motivos de consulta más frecuente en Pediatría, especialmente en padres primerizos, que se preguntan a menudo “¿por qué llora mi bebé?”. Ante todo, debemos recordar que el llanto es la única forma que un bebé tiene para comunicar sus necesidades, por lo que en la mayoría de los casos el hecho de que un bebé llore no querrá decir que “algo va mal”.

Lo normal es que un bebé llore, y los recién nacidos pueden hacerlo hasta una media de tres horas diarias. El reto para los padres es saber identificar las causas más comunes del llanto para calmar los requerimientos de su bebé, y reconocer los signos de alarma que pueden indicar que detrás de sus lloros hay un problema de salud.

Los recién nacidos pueden llorar hasta una media de tres horas diarias

El recién nacido ha pasado los nueve meses de gestación con sus necesidades cubiertas en el útero materno, sin necesidad de hacer por sí mismo absolutamente nada; a través de la placenta le han llegado los nutrientes necesarios para su crecimiento, la temperatura que ofrece el cuerpo de su madre es la óptima y no ha habido necesidad de cambiar ningún pañal. Esto cambia drásticamente cuando el bebé llega al mundo: necesita el pecho de su madre para alimentarse, el contacto con su piel para obtener consuelo, puede tener frío o calor o estar molesto con un pañal que no se ha cambiado.

La llegada de un bebé cambia por completo la vida de los padres, pero no lo olvidemos… ¡quien más va a notar el cambio es el propio bebé! Y su llanto, aunque pueda a veces ser desesperante, es la vía que tiene para expresar sus necesidades.

¿Cuáles son las causas más frecuentes del llanto del bebé?

Que un bebé llore a menudo es casi normal, lo que no quita para que hagamos por conocer qué causa su llanto y qué podemos hacer para calmarlo.

 

 

Estas son las causas más frecuentes del llanto del bebé y los trucos para solucionarlo:

  • Hambre

    Es la causa más habitual. Es un llanto agudo, a intervalos cortos, y que se acompaña de movimientos de chupeteo. Acercando un dedo a las comisuras de la boca del bebé veremos como lo sigue y busca, queriendo succionar; los padres tardan poco tiempo en identificar el llanto por hambre.

     SOLUCIÓN: en este punto es importante recordar que los pediatras siempre recomendaremos alimentar al bebé con leche materna. No sólo aporta beneficios nutricionales e inmunológicos, sino que el contacto directo del bebé con la piel de su madre y el escuchar el corazón que ha estado acompañándole durante nueve meses le ofrecerá consuelo y calmará su ansiedad.

  • Frío o calor

    En las primeras horas de vida los recién nacidos son más vulnerables a los cambios de temperatura y es necesario evitar que pierdan calor. Sin embargo, más adelante el bebé tiene las mismas sensaciones térmicas que un niño mayor o un adulto: si nosotros tenemos calor, él tendrá calor y si tenemos frío, él también, pero no necesariamente “más”.

     SOLUCIÓN: un error frecuente en los padres primerizos es abrigarlos demasiado (incluso en los meses cálidos), y los bebés suelen llorar más por calor que por frío. Todos los veranos se ve en Urgencias el caso de unos padres desesperados por el llanto inconsolable del bebé, y cuando el pediatra le desviste para explorarle debe retirar body, pijama, jersey, abriguito, manta e incluso un gorro en pleno mes de Agosto… Lógicamente, en el momento en que el bebé es liberado de todo ese exceso de ropa, deja de llorar.

  • Sueño

    En este caso será un llanto más apagado e inquieto, menos intenso que el llanto enérgico por hambre. Cuando el bebé tiene sueño tenderá a frotarse los ojos con las manos y bostezará.

     SOLUCIÓN: la temperatura ideal en la habitación para que esté cómodo es de 20-21ºC. Acunarlo con movimientos suaves y rítmicos, mecerlo, dejarlo en contacto piel con piel o entonar alguna nana le relajarán para que inicie el sueño. En ocasiones el llanto puede preocupar tanto a los padres que en su desesperación para que el bebé deje de llorar acaban involuntariamente meciéndolo de una forma intensa y rápida, lo que puede incomodarlo todavía más y perpetuar la situación. Ante todo, suavidad, mimo y mucho cariño.

  • Incomodidad

    Aunque hay algunos bebés que no se quejan, para la mayoría la sensación de estar mojados y con el pañal sucio les produce incomodidad y llanto. La piel del culito del bebé es muy sensible, llegándose a producir en algunos casos una verdadera dermatitis del pañal.

     SOLUCIÓN: para evitarlo, habrá que cambiar el pañal del bebé siempre que detectemos que está sucio. Los bebés que toman pecho pueden llegar a deponer hasta ocho o nueve veces al día, tantas como tomas realicen (es normal, no hay que pensar que el bebé tiene diarrea). No hay que esperar a que el pañal esté totalmente sucio o empapado para cambiarle.

  • Cólico del lactante

    es un llanto que suele aparecer el final de la tarde o noche, intenso, agudo, con gran irritabilidad y enrojecimiento facial, que puede acompañarse de distensión abdominal; los padres suelen decir que les parece que “al bebé le duele la barriga”. Para definirlo como tal los pediatras utilizamos la “regla del 3”: llanto más de 3 horas al día, más de 3 días a la semana y durante más de 3 semanas. El cólico del lactante es una situación muy frecuente, llegando a afectar hasta un 50% de los recién nacidos, hasta los tres o cuatro meses de edad. Sus causas no están claramente establecidas y tampoco se ha demostrado que ningún tratamiento farmacológico sea realmente efectivo.

     SOLUCIÓN: algunas de las medidas que pueden ser útiles son acunarlo y mecerlo rítmicamente. Más de una vez se ha dado el caso de padres que acuden a Urgencias debido al llanto inconsolable del bebé y al llegar éste ya ha dejado de llorar: el suave traqueteo de un paseo en coche le ha tranquilizado.

El llanto del bebé: ¿cuándo nos debemos preocupar?

En la mayoría de casos el llanto del bebé únicamente responde a necesidades fisiológicas, pero en algunas ocasiones puede formar parte de un proceso más importante, por lo que habrá que reconocer si hay algún signo de alarma por el que debamos realmente preocuparnos.

Signos de alarma del llanto en el bebé:

Fiebre

La causa más frecuente de la fiebre en los bebés son los procesos infecciosos víricos, y la mayoría de ellos suelen curar sin tratamiento. Ahora bien, la actitud de los pediatras será diferente según la edad que tenga el bebé:

  • Si nuestro bebé tiene menos de tres meses y fiebre mayor de 38ºC deberá ser visto por un pediatra, y con especial urgencia si tiene menos de un mes. La fiebre en los recién nacidos puede ser signo de una infección más grave, puesto que su sistema inmunológico es todavía muy inmaduro.
  • En los bebés mayores de seis meses, la asociación de fiebre más llanto, cuando éste aparece de forma brusca por la noche y de forma inconsolable, suele estar relacionado con la infección del oído medio (otitis media) en aquellos bebés que han estado resfriados en los días previos. La mayoría de los casos curarán únicamente con antiinflamatorios, aunque el pediatra debe establecer si es necesario, además, un tratamiento antibiótico específico.

Rechazo de la alimentación o pérdida de peso

Si normalmente nuestro bebé es buen comedor y empieza progresivamente a rechazar las tomas, comer cada vez menos, no ganar peso (lo que los pediatras llamamos “desmedro”) y a llorar con insistencia, será motivo para consultar con su especialista. Será necesario descartar infección urinaria o reflujo gastroesofágico, entre otros.

Letargia, somnolencia

En este caso deberemos comparar la situación con el comportamiento habitual de nuestro bebé. Si normalmente es un bebé activo y despierto y lo encontramos hipoactivo, somnoliento o letárgico, con un llanto apagado y débil, y sin responder activamente a estímulos externos, deberemos también consultar con el pediatra.

Vómitos o diarrea

Si el llanto se acompaña de vómitos o diarrea posiblemente sea debido a dolor abdominal. Aunque en los adultos un cuadro de gastroenteritis puede ser algo banal, en los bebés hay que tener especial cuidado, ya que tienen mucho más riesgo de deshidratación, que debe prevenirse administrando un suero de rehidratación oral.

¿Qué debo de hacer cuando mi bebé llora?

Ante todo, debemos mantener la calma y recordar que el llanto para nuestro bebé es una forma de comunicarse con nosotros. Primero pensaremos en las causas más habituales y actuaremos en consecuencia:

  • ¿Tiene hambre? La madre le ofrecerá el pecho o bien el biberón si se alimenta con lactancia artificial.
  • ¿Tiene frío o calor? Comprobar la temperatura de la habituación y ver cómo vamos nosotros vestidos; si llevamos sólo una camiseta y un pantalón, no tiene sentido tener al bebé bajo capas y capas de ropa.
  • ¿Está incómodo? Comprobaremos que el pañal no está sucio y si es necesario, le cambiaremos.
  • ¿Tiene sueño? Lo acunaremos y mereceremos para ayudarle a conciliar el sueño, en un ambiente lo más tranquilo posible.

Si el llanto es intenso, enérgico y se produce siempre a la misma hora de la tarde sospecharemos que puede tratarse de un cólico del lactante, pero comprobaremos siempre que no hay ningún signo de alarma. Si el llanto se acompaña de fiebre (especialmente en el menor de tres meses y ante todo, en el menor de un mes), letargia o inactividad, rechazo reiterado de las tomas o pérdida de peso, vómitos o diarrea, consultaremos con el pediatra.

Para finalizar, hemos de recordar que el llanto del bebé forma parte del proceso de reconocimiento mutuo entre éste y sus padres cuando llega al mundo; con él les está pidiendo “las cuatro C”: calorcuidadoconsuelo y cariño.