¿Sufre la gente mala eternamente en el infierno? y ¿Quienes van realmente al infierno? Finalmente revelado

¿Sufre la gente mala eternamente en el infierno? y ¿Quienes van realmente al infierno? Finalmente revelado

 

¿Sufren los malos eternamente en el infierno?

La respuesta que da la Biblia

Para el término hebreo scheʼóhl y su equivalente griego háides (que en español suelen escribirse Seol y Hades), algunas traducciones de la Biblia emplean la palabra infierno. Muchas personas creen que el infierno es tal y como se representa en la lámina que acompaña a este artículo. Sin embargo, ambos términos se refieren a un lugar simbólico al que van los seres humanos al morir (Salmo 16:10; Hechos 2:​27). Veamos lo que enseña la Biblia sobre este asunto.

  1. Las personas que han ido al Seol ni están conscientes ni sienten dolor. “No hay trabajo ni formación de proyectos ni conocimiento ni sabiduría en el Seol.” (Eclesiastés 9:10.)

  2. Los buenos van al Seol. Jacob y Job, dos hombres fieles del pasado, sabían que irían al Seol (Génesis 37:35; Job 14:13).

  3. El castigo por el pecado es la muerte, no las llamas del infierno. “El que ha muerto ha sido absuelto de su pecado.” (Romanos 6:7.)

  4. La idea de un tormento eterno no encaja con la justicia de Dios (Deuteronomio 32:4). Cuando Adán, el primer hombre, pecó, Dios le dijo que su castigo sería simplemente dejar de existir: “Polvo eres y a polvo volverás” (Génesis 3:19). Ahora bien, si su intención era enviar a Adán a un lugar de tormento eterno, alguien podría decir que Dios le mintió.

  5. Para Dios es inconcebible atormentar eternamente a alguien. La enseñanza de que Dios castiga a la gente en un infierno contradice esta clara afirmación de la Biblia: “Dios es amor” (1 Juan 4:8; Jeremías 7:31).

¿Quiénes van al infierno?

 

La respuesta que da la Biblia

En algunas Biblias se utiliza la palabra infierno para traducir el término hebreo scheʼóhl y su equivalente griego háides (que en español suelen escribirse Seol y Hades). Ahora bien, ambos términos se refieren a un lugar simbólico al que van los seres humanos al morir, no a un lugar de tormento. ¿Y quiénes van allí? Tanto gente buena como gente mala (Job 14:13; Salmo 9:​17). De hecho, la Biblia describe el lugar al que vamos al morir como “la casa de reunión para todo viviente” (Job 30:23).

Es más, respecto al propio Jesús, la Biblia dice que “ni fue abandonado en el Hades [“los infiernos”, Biblia de Navarra] ni su carne vio corrupción” (Hech. 2:31, 32). Aunque Jesús fue al Hades, no permaneció allí, pues Dios lo resucitó.

¿Existirá para siempre?

Con la autoridad que Dios le ha dado, Jesús les devolverá la vida a quienes se hallan en el Hades (Juan 5:​28, 29; Hechos 24:15). En una profecía, la Biblia describe así ese acontecimiento: “La muerte y el Hades [“el infierno”, Torres Amat] entregaron los muertos que había en ellos” (Revelación [Apocalipsis] 20:13). Una vez que se cumplan estas palabras, el Hades dejará de existir, pues “la muerte no será más” (Revelación 21:​3, 4; 20:14).

Por otra parte, la Biblia también habla del futuro que le espera a la gente que se empeña en hacer el mal, para quienes no hay arrepentimiento que valga (Hebreos 10:26, 27). A diferencia de los que van al Hades, para quienes hay una esperanza de resurrección, tales personas van a lo que la Biblia llama Gehena, un símbolo de destrucción eterna (Mateo 5:​29, 30). Ese fue el caso de los hipócritas guías religiosos a los que Jesús condenó (Mateo 23:27-​33).

Vía jw.rg